domingo, 15 de mayo de 2016

MALA XEIRA NEL OUCA



Título en gallego- asturiano: MALA XEIRA NEL OUCA, En castellán: (Mal tiempo para la recogida de algas)
Las bases por las que se rige el 1º concurso del Ayuntamiento de Castropol: "PALABRAS MAYORES": vivencias, anécdotas, historias reales.
 A grandes rasgos diré que mi abuelo, el padre de mi padre, en aquellos tiempos y cuando la marea estaba alta, acostumbraba a ir a la mar a por algas con las que abonar las tierras, que tenía cerca de la mar, y eran menos productivas. Echó el angazo ("angazo" es una pala de dientes mucho más grandes que la prada con la que se junta la hierba seca) A la primera palada sacó el cuerpo de un hombre. Lo apartó cuanto pudo, volvió a echar la pala y sacó otro cuerpo...
Desde muy pequeña escuché contar la historia en mi casa, lo mal que lo había pasado el abuelo. Mi pequeño homenaje a mi abuelo, bolo, al que conocí cundo ya era muy viejecito.
Esta es la historia ganadora del 1º premio y estos fueron los hechos:

MAL TIEMPO PARA LA RECOGIDA DE ALGAS
     
      Cuánto le gustaba la mar a mi abuelo. En la mar se encuentran muchas cosas, decía. Entre las piedras, leña para atizar el fuego; en sus aguas, infinidad de peces para quitar el hambre. 
     Eso no le restaba su preocupación por los pescadores que cada día arriesgaban sus vidas a  bordo de pequeñas lanchas, poco más grandes que una cáscara de nuez. Siempre a merced de las aguas, a veces mansas, otras revueltas, las  más enfurecidas, dispuestas a tragárselos en menos de un suspiro.
      Mi abuelo miró el calendario clavado en la pared de la cocina. Era tiempo de mareas altas que llegaban hasta lo más alto de la arribada. La madrugada estaba fría como un carámbano.
       A él le daba igual, no tenía pereza, estaba acostumbrado. Abonar las tierras era lo primero. La tierra yerma no daba para comer.
     Decidido, se puso los pantalones más ajados que tenía. Calzó unas chanclas de goma. Después, con un saco hizo un carapucho para cubrirse. Tenía el cabello espeso pero, no le gustaba sentir el agua fría sobre su cabeza. El angazo al hombro para recoger las algas; no tenía espera.
     Llegó a la arribada del Cabo Blanco al aclarar el día. La marea estaba bajando y dejaba tras de ella cantidad de algas. Mi abuelo se puso contento, se frotó las manos una contra la otra para darles calor. Lo primero, tiró el angazo entre las aguas, antes de que estas recularan arrastrando con ellas lo que él necesitaba para abonar sus tierras.  
      Almorzara una taza de leche y un pedazo de pan de maíz. No tenía hambre pero, los años le pesaban, no podía con la brazada de algas que arrastraba el angazo. Nunca cosa tal le había sucedido.
      Los ojos de mi abuelo se abrieron como platos. Un hombre venía enzarzado entre los dientes del angazo y las algas. Tiró y tiró, hasta dejar aquel cuerpo al abrigo de la arribada. El esfuerzo le hizo tambalearse, le costaba tenerse en pie.
      La orilla de las aguas estaban revueltas, negras que daban miedo. Él temblaba desde los pies a la cabeza pero, el muerto ya estaba muerto y al abrigo de las piedras.
      Mi abuelo cogió con ambas manos el angazo, lo echó de nuevo en la negrura de las aguas, hasta arriba de algas. Esa mañana el angazo pesaba demasiado, las algas se resistían. Ya no recordaba si almorzara una taza de leche y un pedazo de pan de maíz. Fuera como fuera, no le daba tiempo para pensar. Tiró y tiró… Otro cuerpo venía enzarzado entre los dientes del angazo y las algas.
      Un sudor como la nieve recorrió el cuerpo de mi abuelo. Los ojos abiertos de espanto. ¿Qué estaba pasando…? ¿Cómo era que iba a por algas para abonar las tierras y la mar le vomitaba, sin el menor miramiento, hombres…?
      El carapucho clavado en la cabeza estaba bien de más. Seguía lloviznando, pero le daba igual. Ya todo le daba igual, mientras juntaba a los dos muertos, uno contra el otro, todo lo más lejos que pudo, de la brutalidad de las aguas y, ribera arriba, llegó sin aliento a pedir ayuda a sus vecinos de Valdepares. Llamó a gritos de casa en casa: sin pérdida de tiempo hacían falta brazos fuertes, angarillas, había que sacar aquellos cuerpos de donde los dejara. La arribada del Cabo Blanco, no era fácil.
      Varios vecinos siguieron a mi abuelo pero, mientras tanto, la marea había subido y subido hasta alcanzar lo más alto de la arribada y, sin el menor miramiento, de nuevo se llevó a los muertos. Los vecinos miraban a mi abuelo con ojos de incredulidad.  ¿Qué demontre había pasado, acaso no los había apartado lo suficiente lejos de las aguas que aquel día estaba loca?
     Mi abuelo estaba mareado, tal parecía que lo culparan a él, y él ya no sabía donde tenía la cabeza.
     Días después, uno de los cuerpos apareció en la playa del Sardinero en Santander, mientras el otro fue a parar a Galicia.
     Eran pescadores que se habían echado a la mar, como cada día, en una “barquichuela” a por el pan de sus hijos. Había que comer y no les quedaba otra que arriesgar: era la lucha diaria contra los elementos por el pan de la familia.
     A mi abuelo le entraba tembleque cuando alguien le decía que la marea estaba alta, perfecta para recoger una excelente cosecha de algas, necesarias para abonar las tierras. Parecía hacerse el desentendido, mejor lo dejaba para cuando amainara el tiempo. Lo acaecido aquella triste mañana, era difícil de olvidar.  

                                              Luisa Méndez Fdez

                          




                                                                                

                                                                                             

sábado, 27 de febrero de 2016

¿HAY QUE AGUANTARSE...?



                                   ¿HAY QUE AGUANTARSE…?

        
       ¿Hay que aguantarse con lo que está cayendo? Esta es la tónica que últimamente se repite en todos los mentideros, que lanza al sufrido "escuchante" a bucear cada día en la prensa escrita, a escuchar noticias de última hora no vaya a ser que las “parientas” de las que no se tenía pajolera idea, se nos tiren a la yugular —entiéndase por “parientas”, primas de alto riesgo, subidas y bajadas de la bolsa, rescates, amén de asistir como papanatas a los debates televisivos en donde los tertulianos se despachan a gusto exponiendo, con mejor o peor criterio, lo que se cuece en nuestra piel de toro, cada día más parecida a la de un becerro apaleado.  
       De cuando en cuando intervienen personas sesudas a las que el respetable pide utilicen palabras sencillas para que entendamos eso tan grave que amenaza a nuestras pobres entendederas y de la que, para no variar, se van a librar los que siempre se libran de sus propios tejemanejes.
    Y entre chaparrón y chaparrón, dimes y diretes, se cuela la preguntita de marras: ¿De dónde proviene el cordón umbilical presto a descalabrarnos? Menos cachondeíto, por favor, y sean todo oídos.
     Digan si entre la barahúnda de opinantes, no sienten en falta la palabra de alguno de los cerca de cinco millones de parados, cuyo mayor pecado fue pensar que con su trabajo iba a poder comprar una chabola, con opción a pagar en treinta o cuarenta años.
  —De dónde habrán salido tantos majaderos —regurgitan incansables miles de avispas cajoneras, dispuestas a dar puntillazo si nadie escucha sus arengas.
     ¡Pues no! Demasiado manida la historieta del ladrillazo, caramba. Esto sólo está en la cabeza de los que tienen ante sus ojos un bisoñé de musarañas y no tienen los redaños que hay que tener para cantar las verdades, caiga quien caiga, y pese a quien le pese.
      Y ante nuestros ojos se abre la Caja de Pandora trasmutada en reptil que afirma, sin el menor sonrojo, se ha engullido nuestro “estado de bienestar”.
    De su "banduyo", en vez de un sabrosote pan, salen sapos pestilentes que devoran hasta el último tentempié. No se preocupen —nos dicen los que saben manejar como nadie nuestra calderilla—, que si nos han confiado sus ahorrillos, afuera preocupaciones y a vivir que son dos días.
    ¡Uffff…!!! Se percibe un cierto hedor a podrido en el mercadeo de sujetos “capacitados” en el manejo de todo lo divino y humano. A saber: banqueros, altos directivos, consejeros, supervisores y políticos de medio pelo y mejor fuelle. Señores y señoras, de supuesta honorabilidad, que no tienen empacho en no tener empacho y disfrutan de viajecitos y hotelazos sin tener mala conciencia con los que han perdido su trabajo y, a renglón seguido, su chabola sin otro horizonte que hacer de “ocupas” junto a su familia, en las frías baldosas de la calle.
     Cada cual a su redil —dicen los comilones de lo ajeno, que no están los tiempos para remilgos y no hagan asco a los llamados servicios sociales mientras sigan ahí, caramba.
     Mientras, y como quien oye llover, se oyen campanas de que el Gobierno “hace lo que tiene que hacer” y, “está haciendo lo que tiene que hacer”. ¿Se puede saber si en el lote, el Gobierno “sabe” lo que sin pérdida de tiempo debe hacer? Un suponer para que no se diga: ¿va a obligar a los despilfarradores y estafadores a devolver ipso facto lo robado, con los réditos pertinentes? ¿Y si dichos sujetos prueban a regalarse unas largas vacaciones en galeras? ¿Qué tal un trabajito en Laponia? ¿No son tiempos de apretarse el cinturón? Pues eso.
    Y sigue el reguero de suculentas dádivas a una serie de apéndices que han ido creciendo y engordando con supuestos proyectos deportivos y de lo que se tercie. Con sólo presentar sus tarjetones, todo en bandeja, y a vivir a costa de nuestros quebrantos, abocándonos a la intemperie, al sumidero del paro y, por consiguiente, a nuestra ruina más absoluta.
    Y puestos a rescatar de los más procelosos vericuetos de mis entendederas a la media neurona que amenaza con hacer mutis por el foro, me pregunto: ¿qué habrá sido de los políticos dispuestos a levantar alfombras y tapices? ¿Se habrán encontrado, por un casual, con alguna que otra sombrillita y estarán tomando el sol tan ricamente? 
    Parece que una de las “soluciones” que el señor Juan Rosell tiene en el entrecejo para crear más y más empleo, sería los contratos “minijobs”. La “palabreja” suena a mini, ¿no? Pues claro. Se trata de partir un trabajo decente en rodajas y, solidariamente como suelen hacer los que menos tienen, repartirse tan ricamente las migajas.
      Fantástico. Han escuchado bien. Repito, “fantástico” si los que proponen sueldos de miseria se adjudicaran su propia medicina, y dejen de apropiarse lo que no les pertenece. Sueldos y sobresueldos extratosféricos. Regalazos súper millonarios en recompensa a su pésima gestión y al despilfarro. Jamás se ha visto que a los malversadores se les premie por llevar a sus empresas a la ruina, y al pequeño y confiado ahorrador avocado a la desesperación.
     
     Una jauría de oráculos vaticina que no queda otra que aguantarse. Cada día los que más tienen, tienen más y más hambre de riqueza. Y los políticos con el trasero agarrado como lapa a su sillón, avezados a vivir del sudor ajeno, al acomodo, pasando olímpicamente por encima de las promesas que han lanzado a sus ciudadanos, ajenos éstos a sus chanchullos, a sus mentiras, a la amnesia del día después de tomar de prestado nuestro voto. Y ahora nos amenazan con “primitas de alto riesgo” “minijobs” y “rescates” sin que, por más que lo intento, acierte a saber dónde me he perdido.
                                                                         
                                                                                                                         

jueves, 10 de septiembre de 2015

Bienvenido, señor cura


        Desde diciembre del pasado año, los vecinos de La Carriona nos sentimos un poco huérfanos. A la irreparable pérdida de nuestro párroco, don Santos Sánchez, se une la falta de nuevos sacerdotes que sustituyan a los que, por la edad, deben abandonar su ministerio. Es por ello que infinidad de parroquias y pueblos se van quedando sin el “cura-amigo-confidente”, sin la persona que terminará siendo parte de ellos, como uno más de la familia.
        
        A la falta de don Santos, el peso recayó sobre su buen amigo y compañero en las labores pastorales, don José Manuel Feito. Ardua tarea para una sola persona. Es encomiable la movilización de los vecinos de La Carriona recabando centenares de firmas para que el Arzobispo, Jesús Sanz, fuera todo oídos. Parece que no es por falta de voluntad por lo que hay que hacer las cosas así, sino por la escasez de sacerdotes. Pero una buena nueva saltó a los medios de comunicación y es que, a partir del tres de septiembre, a la parroquia de La Carriona y el cementerio, vendrá el sacerdote avilesino don Alfonso Abel Vázquez, que también atenderá las parroquias de San Agustín y Santa María Magdalena.
        En nuestra vecina Miranda, la noticia del traslado de don José Manuel Feito a la parroquia de San Juan de Ávila, cayó como un témpano. Y fue el pueblo el que alzó la voz. No iban a permitir que a don José Manuel le mandaran a otro lugar que no fuera Miranda, su casa, a la que llegó desde Los Cabos en 1964.
        No quiero alargarme en detalles porque ya es sabido que las aguas han vuelto a su cauce y don José Manuel seguirá en su casa de Miranda, como no podía ser de otra manera, y que echará una mano a su compañero de San Juan de Ávila. Enhorabuena a los dos.
      
         Huelga decir que los cuatro sacerdotes ordenados el pasado 24 de mayo, no podrán dormirse en los laureles. El peruano Carlos Alberto Andave, de 31 años, tiene encomendadas diecisiete parroquias, y el argentino César Gustavo Acuña, dieciséis. Muchos kilómetros y mucha tarea para tan pocas manos.
     
         En todo este tiempo y ante la dificultad de que un cura viniera para La Carriona, me hice una pregunta: ¿los curas no tienen derecho a una jubilación, como cualquier mortal? Don José Manuel Feito tiene ochenta y un años y sigue a disposición del Arzobispo para donde este tenga a bien enviarle. Puede que sea una pregunta fuera de lugar, pero en cierta forma inquietante. Parece que los curas, como los artistas, están destinados a morir de pie o en una última representación sobre el escenario.
     
        Bienvenido, don Alfonso Abel Vázquez, en nombre de la Xunta y de los vecinos de La Carriona.
  
                                                 Luisa Méndez Fdez, escritora y vecina del barrio.

 (Datos tomados de la prensa)

viernes, 4 de septiembre de 2015

COSES DE LA TENSIÓN



       
24—8—2015 llectura de los Rellatos y entrega de Premios 

IX CONCURSU DE MICRO-RELLATOS N`ASTURIANU
           
 “L`HORRU DEL CARBAYEDO”




COSES DE LA TENSIÓN    (2º premiu)

      Ye abondo tarde, cuando entro en casa col pensamientu no que tengo de facer pal otru día. Duelme la tiesta  d'escuchar les quexes del mio xefe, contratóme unes hores p'aforrar perres. Llueu, apúrreme trabayu que me sal peles oreyes.

     ¡Qué ganes tengo d’echame nel sofá!, y al que-y apeteza un potaxe berces, que nun lo dulde y se ponga a ello, o que s'apañe con un cachu pizza, ¡qué voi facer, toi frayada!
    
      Xuan, el mio home, ye comercial. Tol día afogáu, diz. Mariola, la so xefa, amenázalu con mandalu al paru. Camienta que la xente tien fame pero, como nun tien perres…
   
     El probe ta desesperáu y cola tensión peles ñubes, cualquier día va  da-y daqué. Da lo mesmo pisar cai pa vender más y que la xefa tea contenta; pidiona y paez que llagartona, tol día reburdiando: que si la empresa va de mal en peor, que nun ve otra alternativa que prescindir de dalgunos folgazanes, y el que nun tea conforme, nun hai problema, el so puestu rifaránlu un garapiellu xente, y hasta por menos perres, si lo sabrá ella.
    
     Tola lluz ta enceso. Xuan —gríto-y—, esti despilfarru nun lo vamos poder pagar. ¿Tas mal de los güeyos, Xuan?

     Apago les lluces unes tres otres pero, ¡meca!, dalgo pasó. Ta too pates p’arriba. ¿Robáronnos, Xuan?, —digo glayando. Nesto, un ruíu estrañu salió del salón.
     Asoméme col mieu metíu en cuerpu. Xuan ruxi como un güe. Ehí ta espurríu encima'l sofá. ¡Probe!, los puños zarraos. ¡Ai!!!! De xuro que-y xubió la tensión de sópitu.
      Alloriada, marco emerxencies: el mio home ta muertu, —berro pel teléfonu—, o cuasi muertu; non, nun miré si respira, ¡carái!, vaya lo que pregunta esta xente, digo pa min—. ¡Entainen, por favor!

     Ensin saber qué facer, tírome de rodielles delantre la Santina. Xuntinos punxímosla nun requexucu del salón. Nesi momentu yéramos felices. Dempués los problemes económicos, les esixencies nel trabayu, a min el mio xefe, Facundo, a Xuan la so xefa, Mariola que lu tien amargáu.  

¡Probe Xuan!
     
     Los sanitarios y el médicu lleguen rápido. Abren-y los güeyos y la boquina hasta’l gorgueru. Les manes siguen apretaes como fierros
     
     El médicu punxo dalgo debaxo la llingua y Xuan escomenzó a espabilar. Taba mariáu —dixo—, ¿qué facía esa xente ehí…?

—Home, tuvo que ser que te xubió la tensión.  Llamélos yo.  Bien pensé que tabes muertu.

     El médicu decidió llevalu pal hospital pa face-y un estudiu completu. Al pasalu pa la camilla, la mano zarrada, afloxó-y, entós, el médicu garró d'aquella mano un cachu fueya…, miróme y díxome:

—Por si esto tuviere dalgo que ver cola tensión, lléalo con procuru, nun tenemos tiempu que perder.

     Ensin saber qué dicir, garro'l papel, desarrúgolu un pocoñín… Ye una carta escrita con lletra firme.  ¡Golía que restallaba! Mariola, la xefa del mio home, púnxolu na cai. Nun falaba nada de que les ventes fueren mal. Namái que, taba enamorada d'un mozu guapísimu y venti mil veces más bonu  qu’el mio home na cama. 
                                                

                                Autora: Luisa Méndez Fdez


viernes, 7 de agosto de 2015

COSES DE LA TENSIÓN —2º PREMIU RELLATOS HORRU




5—8—2015

FALLU DEL XURÁU:

Aconceyáu el xuráu del IX Concursu de micro-rellatos n'asturianu "L'Horru del Carbayedo" (al marxen dafechu de l’Asociación de Vecinos El Hórreo, entidá que lu entama),  y formáu por  D.  MIGUEL SOLIS SANTOS (biólogu, dibuxante, escritor y miembru de L’Academia de la Llingua Asturiana), Dª Mª XOSÉ RODRÓGUEZ LÓPEZ (esperta en llingua asturiana y responsable del Serviciu de Normalización del Conceyu de Xixón) y D. HUGO CORTINA FANJUL (filólogu, especialista en llingua asturiana y responsable del Serviciu de Normalización del Conceyu de Samartín), actuando como secretaria con voz, pero ensin votu Dª Montserrat Machicado Compañy (filóloga, especialista en llingua asturiana y responsable de la Estaya de la Llingua d’Avilés),  alcordó axudicar los premios relacionaos d’arréu:
 - Primer Premiu (400 € y trofeu):
"Perspeutives" (presentáu col nomatu "El Richi")

 - Segundu Premiu (200 € y placa):
"Coses de la tensión" (presentáu col nomatu "Abelardo")

Namás recibir l’acta, la A. VV El Hórreo (entidá organizadora) despeslló les pliques, resultando ser los autores Ricardo Luis González Ordóñez, de Xixón (primer premiu) y Luisa Méndez Fernández, de Avilés (2º premiu).

Tolos rellatos, premiaos y no premiaos, presentaránse al públicu n’una esposición al aire llibre nel parque’l Carbayedo (Fiestes de San Roque, del 21 al 24 d’Agostu). L’actu  d’entrega premios, xunto cola lletura de los cuentos premiaos, fairáse’l llunes, 24 ("llunes d'asturianía"), n’el Salón de la A. VV. El Hórreo (C/Dr. Marañón, 16, baxu, Avilés), a les 18:00 hores.


sábado, 9 de mayo de 2015

PREGÓN DE FIESTAS LA CARRIONA 2012




                PREGÓN DE FIESTAS LA CARRIONA 2012

           
       Muy buenas tardes a todas las vecinas y vecinos de La Carriona, así como a los que quieran compartir con nosotros las Fiestas en honor del Santísimo Cristo de la Misericordia, sean bienvenidos.
    
       Lo cierto es que no sé muy bien lo que hago aquí, haciendo de pregonera y compartiendo mesa con la Alcaldesa Pilar Varela, con lo que esta mujer tiene que bregar cada día.
      Y yo sudando la gota gorda porque, si bien es verdad que desde  siempre me gusta más un Boli con el que poder emborronar papeles, que unas zapatillas para eso tan saludable de dar zapato, la llamada de Fran Mora, presidente de la Asociación de Vecinos La Xunta de La Carriona, en cierta forma me sorprendió. Fran me dice, y lo comparto con él, que las fiestas en honor de nuestro Patrono hay que celebrarlas un año más con “folixa”, porque estamos en Asturias y porque a pesar de la crisis o, precisamente por eso, estos días tenemos que divertirnos, que para eso son nuestras fiestas.
      
         Mirando un mucho hacía atrás, vemos que este pueblo ha ido cambiando y, desde luego, mejorando más y más cada día.
         Me fastidia recordar, cuando gentes de toda la geografía española llegaban a Avilés en pos de un trabajo, una vida mejor. Parecía que el ansiado maná estaba aquí, que se regalaba a manos llenas pero…
        Nada más lejos de la realidad. La mayoría de las personas de mi generación, bien sabido tiene que no fue nada fácil. Avilés no estaba preparada para acoger dignamente a tantas familias y, mucho menos nuestro barrio. Si bien es cierto que a través del tiempo se fueron construyendo casas, La Carriona, durante muchos años siguió estando huérfana del líquido esencial del agua para vivir, para hacer una sopa, lavar nuestros trapitos y, cómo no, darnos una  duchita después de un día de durísimo trabajo.  
     
         En cuanto a cuestiones culturales y educativas, las pocas escuelas que había estaban masificadas, —parece que aquí se había improvisado un barracón para paliar, en la medida de lo posible, la sequía, no sólo del líquido elemento, sino la escasez de espacio, de centros donde acoger a tantas niñas y niños. En las antiguas escuelas de Miranda, el maestro don Vicente “acomodaba” a sus alumnos en banquitos, a mi hijo José Fernando entre ellos, en el que pudieran sentarse con sus libros en las rodillas, y tan contentos. Las normas eran estrictas: “Si alguno de vosotros va a faltar mañana, ¡quieto parado! Hay que avisar para pasar a los del banquito al lugar que les corresponde”.
      
       Las escuelas construidas en la Pedrisca, —La Carriona –Miranda, Miranda –La Carriona, me da exactamente igual, fueron decisivas para romper con la masificación de alumnos en las aulas.
        Suele decirse que las obras de palacio van despacio. Justo es decir que en los últimos tiempos La Carriona se ha ido trasformando. Las calles han sido recientemente pavimentadas, desagües y colectores, saneados, aunque aún hay una parte importante del barrio al que no le ha llegado su turno. Esperamos que, aunque la crisis apriete, no caiga en el olvido.
    
       Como no cayó en el olvido este Centro Cultural. Ojalá más pronto que tarde se puedan hacer actividades que sirvan, tanto a jóvenes como a mayores, para disfrutar, que den un sentido real a tanto espacio, las más de las veces, desaprovechado.
         El parque de La Carriona al que acuden a diario, tanto personas mayores como niñas y niños, con la mejora de las zonas de juego infantil y la colocación de numerosos aparatos de gimnasia al aire libre para ocio y disfrute de personas mayores supersaludable.
       
       También se ha realizado la reparación de la llamada Casa del Cura, que parecía la casa del terror —miedo daba pasar por debajo de las traviesas que la apuntalaban-—. Bueno, ahora ahí está rehecha, estupenda y…cerrada.
         Bien sabido es que las casas cerradas se enmohecen, se echan a perder. Me suena que la restaurada Casa del Cura es para un futuro Museo del cementerio. Para mostrar a los posibles visitantes las maravillas de las ilustres personalidades que han sido enterradas aquí, y aquí yacen para mayor gloria suya y de este pueblo.
      
        No será esta humilde pensante la que diga que eso no esté bien…
       Pero como esta “vieya” se encuentra cada día con un mogollón de jóvenes, padres y madres de familla en paro, sobra decir que a veces sin tener donde caerse muertos, y perdón por la asociación de “cementerio y muertos”, cuando a mi entender, y quiero que quede clarito que es (a mi entender) lo que realmente debe preocupar son los vivos, las personas sin trabajo, los que no saben que hacer ni a donde ir para reciclarse o aprender un oficio. Y ya ven, en mi candidez, llegué a pensar que La Casa del Cura, rehecha, preciosa, podía ser un lugar idóneo para que los “vivos” pudieran tener la oportunidad de reciclarse o aprender un oficio con profesores cualificados. Que la gente tenga ilusión y no caigan en un punto muerto, –y otra vez disculpas por le de: “muerto”, suele ser una de las palabras que procuro ahuyentar, siempre que puedo, de mi vocabulario, pero hoy ahí está, que le voy hacer.
      
       Estos y otros muchos cambios han ido poco a poco adecentando a nuestro pueblo, a través de generaciones increíblemente olvidada.
       
        Y digo esto porque en la revista El Controzo de 1991, en un artículo del Sacerdote e Historiador, don José Manuel Feito, se pregunta:
       ¿Qué origen podemos buscar al toponímico de La Carriona? Y añade: Parto del supuesto que no he hallado en ningún autor su interpretación etimológica, ni siquiera algo parecido”. Y añade:
          
       García de Diego en su diccionario Etimológico (I495) –que ya ha llovido –deriva la palabra “Carril”, de aquí que carril pudiera ser: camino para carros y Carriona un aumentativo. Y concluye: ¿Pudiera entonces tratarse de un significado relacionado con un paso o carril entre dos caminos? Pudiera.
        
       Aunque no hace falta retroceder a las antípodas, porque en la Gran Enciclopedia Asturiana, 1970, no recoge aún nuestro barrio como parroquia independiente “desmembrada” de la de Miranda desde 1964.
      
      Desmembrar, separar, romper, es otra de las palabras que detesto, ¡qué le voy hacer! La Carriona –Miranda, Miranda la Carriona, como vecinas de puerta estamos destinadas a entendernos y apoyarnos en lo que sea menester. Que conste que es una opinión personal.
       
       En cuanto al artículo de don José Manuel, qué duda cabe que es mucho más extenso. Pero ahí está su trabajo para eruditos en descubrir nuestras raíces. Un pueblo nunca dejará de estar en el mapa porque a alguien se le haya olvidado la pluma y el tintero en sabe el cielo en qué extraños recovecos de sus entendederas.
       
        Para terminar me gustaría añadir que la Asociación de Vecinos La Xunta necesita de manos jóvenes y no tan jóvenes. Llevar a buen término unas fiestas no es tarea fácil. Detrás de cualquier evento, por pequeño que sea, hay personas que trabajan de una forma desinteresada, justo es que tengamos que apoyarles para que nuestro barrio siga en pie. Con ganas de FIESTA, de “FOLIXA”, orgullosos de nuestro pueblo.
                     
                                     
                                   FELICÍSIMAS FIESTAS
        

               
                 Luisa Méndez Fdez –La Carriona 2012

viernes, 13 de marzo de 2015

Y YO CON ESTOS PELOS



Cómo me preocupan los políticos. Algunos hasta tienen que pagar de su bolsillo el agua para ducharse, además de hacerse cargo del recibo de las eléctricas, je, je, eso no está al alcance de cualquiera. No disponen de antenas parabólicas; qué fastidio, no se lo pueden permitir con el suculento sueldo que cobran tocante y mal sonante. No disfrutan de palacios de regalo, pudiendo disfrutarlos. ¡Pobres! ¿Qué manera de sacrificio es ese? Quién sabe. A saber si con tantas privaciones ahorran para una infusión de tila, y a dormir a pierna suelta. A veces no hay mal que por bien no venga. Algo es algo, ¡caramba!

Se me eriza la piel cuando pienso en ellos, sacrificados por su pueblo hasta el cogote. ¿Los políticos no estarán hechos de alguna pasta especial que ni se enteran de la infinidad de familias que cada día miran al cielo por si alguien se digna a tirarles unas migajas? No sé, no sé. Estas cosas me dan mucho que pensar.
 
A los políticos, de cualquier color o linaje, cuando les da un aire de hacer política, para mí que les entra un non se qué, que no se pueden aguantar:

Se visten con pantalones vaqueros, bien restregados y centrifugados, que no se note que aún les cuelga la etiqueta.  Camisetas sin un color definido, como si estuvieran frotándolas una semana con jabón de sosa. Cazadoras ídem. Y a dar un revoleo por los mercados regalando apretones de manos y “besos de percal barato”. Todo a pedir de boca. El momento es de rechupete y no te menees, como para hacer asco a tales atenciones. Pero, ¡ay! Cuando barruntan que todo está más que dicho y nos tienen bebiendo de sus manos, se acabó el presupuesto para estos y los demás menesteres. El esfuerzo ha sido de órdago… Un momento, un momentooo. El conductor de sus “cacharros”les espera con el motor en marcha. No es para menos. Les queda mucho por hacer. Muchos “apaños” que gobernar. Como jugar una partidita a los “marcianitos” o al tres en raya, eso relaja y no tiene espera. Una “siestecita” en el sillón de plumas, qué gozada. Los pobres están hasta el gorro de disimulos y paparruchas. Mañana será otro cantar.

El sillón de mando es más que confortable, como para tirarlo por la ventana. ¡Pobres!. Y  yo preocupada y con estos pelos.